El eterno estancamiento de la vía Timbío – El Estanquillo: un caso de ineficiencia administrativa y falta de gestión estructural

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El nuevo aplazamiento en la publicación de los pliegos definitivos para la construcción de la vía Timbío – El Estanquillo, que debía realizarse el 25 de febrero de 2025, no solo representa otro revés para la infraestructura vial del Cauca, sino que evidencia una problemática estructural en la gestión de obras públicas en Colombia.

Desde la perspectiva técnica, este megaproyecto es fundamental para fortalecer la conectividad en el suroccidente del país, optimizando el flujo logístico entre centros de producción agrícola y mercados regionales. Sin embargo, la ineficiencia administrativa, la falta de articulación interinstitucional y los vacíos en la planeación financiera han convertido esta iniciativa en un laberinto burocrático sin salida clara.

El dilema financiero y la falta de gestión efectiva

Uno de los principales obstáculos de esta obra radica en la incertidumbre sobre su esquema de financiación. En Colombia, los proyectos de infraestructura suelen depender de una combinación de recursos del Presupuesto General de la Nación (PGN), vigencias futuras y asociaciones público-privadas (APP). Sin embargo, en este caso, la falta de claridad sobre la estructura financiera ha generado continuos retrasos en la etapa de licitación.

Si bien el presidente Gustavo Petro ha insistido en que este proyecto es prioritario, lo cierto es que la ejecución presupuestal en el sector transporte ha sido baja, lo que indica que no basta con asignar recursos si estos no son efectivamente girados y ejecutados en el territorio.

Adicionalmente, el retraso en los estudios de factibilidad técnica y socioeconómica ha impedido que el proyecto avance en las fases de contratación. Una obra de esta magnitud requiere una planificación rigurosa en términos de costos, impacto ambiental y viabilidad operativa, aspectos que hasta el momento no han sido resueltos en su totalidad.

Fallas en la articulación institucional y riesgos de subejecución

El caso de la vía Timbío – El Estanquillo es un reflejo de las deficiencias en la gestión pública de infraestructura en Colombia. La falta de coordinación entre el Gobierno Nacional, el departamento del Cauca y las entidades territoriales ha impedido que la obra avance con la celeridad que demanda la región.

Además, si el proyecto no es licitado a tiempo, corre el riesgo de caer en subejecución presupuestal, lo que podría llevar a la reasignación de recursos a otros sectores o incluso a la pérdida de partidas clave. En un país donde la inversión en infraestructura es crucial para la competitividad, permitir que proyectos estratégicos se queden en el limbo es un error de enormes consecuencias económicas.

Conclusión: más gestión, menos anuncios

El megaproyecto Timbío – El Estanquillo no puede seguir siendo víctima de la improvisación administrativa y la falta de liderazgo en la gestión de obra pública. Se requiere una estrategia de ejecución más eficiente, con mayor articulación entre el Gobierno Nacional y las entidades territoriales, así como una fiscalización rigurosa para evitar que la obra termine convertida en otro caso de ineficiencia estatal.

Si el Estado colombiano no aprende a cerrar la brecha entre la planeación y la ejecución efectiva, seguiremos viendo proyectos estratégicos paralizados y territorios desconectados, mientras el desarrollo regional sigue dependiendo de promesas incumplidas.

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